ESPACIO LA NAVAL
F O D 647 MILLAS APROXIMADAMENTE
FOD es de los primeros, trabajador nato, y no lo digo para elogiarlo sino porque carga la marca de ese sindicato, en la que las herramientas danzan con las ideas con mucha convicción y ajeno a las expectativas, que no puede sólo construir castillos en el aire sino que necesita que sean sólidos, materia y construcción, madera, pintura, hierro, tela, casa, maqueta, refugio, espacio, que necesita medir y cortar y crear alquimia con milímetros y reglas, sabiendo que uno se tiene que poner a trabajar –meterse en harina, que dicen los cocineros– sin saber muy bien cuando va a saltar la magia, cuándo los tablones y las rectas y los ángulos van a dejar de ser materia para convertirse en otra cosa. Y que lo sublime tiene mucho de minutos trasegados a lo cotidiano, que ese mar que atraviesan este tipo de artistas está hecho de gotas de sudor, de granos de tiempo y disciplina, de goce en lo pequeño y lo táctil, de la sabiduría de los oficios y de la mente entrenada de los deportistas. No hay elección: unos pueden hacer diez, cien, mil en el tiempo que otros hacen uno, pero ni los unos ni los otros tienen garantizado el milagro. Sólo queda cargar con tu cruz, pero, eso sí, que esté perfectamente cortada, lijada, nutrida, ensamblada, que tenga el bisel adecuado que la haga especial y diferente, única, inolvidable.