FOD es de los primeros, trabajador nato, y no lo digo para elogiarlo sino porque carga la marca de ese sindicato, en la que las herramientas danzan con las ideas con mucha convicción y ajeno a las expectativas, que no puede sólo construir castillos en el aire sino que necesita que sean sólidos, materia y construcción, madera, pintura, hierro, tela, casa, maqueta, refugio, espacio, que necesita medir y cortar y crear alquimia con milímetros y reglas, sabiendo que uno se tiene que poner a trabajar –meterse en harina, que dicen los cocineros– sin saber muy bien cuando va a saltar la magia, cuándo los tablones y las rectas y los ángulos van a dejar de ser materia para convertirse en otra cosa…